obras

Imposible vivir sin la memoria del jardín

Instalación de cardos, tierra y piedras.

Video, 1920×1080, ful HD, 4:50 minutos.

Imposible vivir sin la memoria del jardín, es un video performance e instalación llevada a cabo en Plaza Dignidad, en donde se rinde homenaje al anonimato, a lxs muertxs y a lxs vivxs de la revuelta histórica y social de chile. Memorias en resistencia. El video, es un grito de denuncia contra la violencia sistemática hacia las biografías periféricas. Surgiendo de la cuerpa, la metáfora de un jardín sin sexo, amores heridxs y sobre todo la muerte fulminante en donde la memoria es pulsante, colectiva y necesaria. Asimismo, sobre piedras y residuos, yace una instalación simbólica de la herida, la figura humana y la afección de estar siempre presente; en el recuerdo de un tiempo que aún deja agudas y sísmicas huellas.

Autor: Diego Argote. Texto: Diego Argote. Video y montaje: Wincy Oyarce. Registro fotográfico: Zaida González Ríos, Rocío Hormazábal Vallecillo, Karo Castro. Colaboración: Nicolas Ivanovic, Esther Margarita. Fotografía final, noviembre. 2019: Andrés Valenzuela Arellano. Traducción: Jorge Díaz y Natalia Reyes. Santiago, Chile, octubre 2020

Video, 1920×1080, ful HD, 4:50 minutes.

Impossible to live without garden´s memory, is a video performance and installation held in Plaza Dignidad, where the anonymity, the dead and the resistance of the historical and social revolt in Chile are honored. The video is a cry of denunciation against the systematic violence towards peripheral biographies. Emerging from the body the metaphor of a garden without sex. Death is sudden, the collective memory throbbing, necessary to never forget. On stones and rubbish there is a symbolic installation of the wound, the human figure and the love of always being present in the memory of a time that has left sharp and seismic traces.

Performance by Diego Argote. Text: Diego Argote. Filming and mounting: Wincy Oyarce. Photographic record: Zaida González Ríos, Rocío Hormazábal Vallecillo, Karo Castro. Collaboration: Nicolas Ivanovic, Esther Margaritas. Final photo, nov. 2019: Andrés Valenzuela Arellano. Translation: Jorge Díaz and Natalia Reyes. Santiago, Chile, octubre 2020

Desde el encierro abismal, otra venganza es posible

Fotografía blanco y negro, serie realizada en el 2020. Video full Hd 1920×1080, 03:26 min. Inédito

Es un proyecto de autorretrato en video arte que, dialoga de manera díptica e híbrida entre fotografías, escenas en movimiento y textos llevado a cabo en cuarentena debido a la pandemia contemporánea, hostigadora y nefasta. En donde el cuerpo brota como soporte principal que se encuentra bajo una intensa violencia a manos del poder, reencontrándose con violaciones que aun atormentan la memoria personal y colectiva. La obra dialoga bajo preguntas sísmicas que movilizan. Es por ello que, con mirada disidente, periférica y con medios mezclados se cuestiona y disloca con determinación los signos y significados que contienen orden y patria*. Asimismo, cuestiona y disloca la figura del estado que ignora por completo lágrimas y heridas.

*hace referencia al lema de carabineros de chile, la policía estatal chilena.

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From within the abyssal lockdown, another vengeance is possible

Black and white photograph, series captured in 2020. Full HD Video 1920×1090, 03:26 min. Unreleased.

This is a self-portrait project registered in video that dialogues in a hybrid and diptych-like way between the photographs, scenes in motion and written pieces that were made during the lockdown, a consequence of the disastrous, wearisome, contemporary pandemic time. In the piece, the body sprouts as the main support, it is a body under an intense violence at the hands of the power, reencountering with violations that still torment the personal and collective memory. The work dialogues from seismic questions that bring movement. This way the artist, with a queer, marginal, and of mixed techniques gazes, questions and dislocates, determined, the signs and meanings that contain the order and fatherland*. Additionally, it questions and dislocates the figure of the State that completely ignores the tears and the wounds.

 *in reference to the motto of Carabineros de Chile, the Chilean state police

Mi hogar, como espacio de reclusión de un imposible escape a excepción de un antiguo jardín que ha muerto.

El encierro pandémico y sus múltiples devenires. Con el tiempo entendí que las disidencias sexuales siempre hemos sabido de aislamientos, de signos, latencias e ira. Vivimos en cotidianos abismos, en cotidianas cuarentenas.

He nacido en un mundo heterosexual, normativo, castigador e inoperante que tanto ha hostigado la historia de nosotres las raras. Presento mi habitación como refugio, desamparo y anhelo. Un cuarto pequeño con ventana que ha cambiado con el tiempo y que divide mi espacio en calma y ruina. Una ventana periférica.

Dejo caer esta cuerpa en el marco de la ventana para mirar el vacío y el mosqueado paisaje de lo habitado. Pienso la moldura de la ventana como columna vertebral, un golpe histórico, una Latinoamérica herida. En silencio reflexiono en la ventana, enfrentándome a un horizonte de cemento, polvo e injusticias, todo por parte del poder.

La estrella invertida, nos habla de la rabia colectiva sobre las injusticias que han ejercido hacia las memorias propias y ajenas.

El estado no nos protege.

El país del padre ha muerto

¿Ha muerto?.

Mi estado serológico aumenta en tiempos represivos. Nos quieren muertxs.

Me inflamo de recuerdos y resentimientos.

El virus cubre el mundo, la infección vive en mí, en ti. Convulsiona mi sangre. Y mientras siga detenidx en casa en tiempos convulsos, inundándome por lluvias y cólera; seguiré pensando en esta ventana hogareña que retiene la cuerpa. Para disputar la normalidad y la normatividad de las personas que creen que todo está bien, siendo que nada lo está. Y pienso, que un día la revuelta volverá y destruirá al verdadero virus que yace en este país junto a la mal llamada democracia. Y serán las imágenes, las memorias y las raras las que gritaremos con escandalo y agitando la bandera de las invertidas que otra venganza siempre es posible, otro mundo es posible.

Libertad a lxs presxs de la revuelta

La tristeza es política.

Furia seropositiva.

Julio, 2020

Pudahuel, Santiago, chile

crisis 2019-2020-2021

Yo, Fulminada

Adhesivo fotográfico en blanco y negro montada a muro, fotografía radiográfica 120×90 cm montada a panel de luz. video 1980×1920 full HD, 5:40 min.

Trabajo fotográfico, audiovisual e instalación que va ligado a “Yo, Híbrido” por su densidad e intensidad de la historia del yo y sus múltiples yoes. La obra deviene en punctum en personas viviendo o no viviendo con vih/sida. Y que tiene como objetivo fundamental; visibilizar la mirada, la biografía, asimismo criticar la violencia por medio de imágenes médicas (radiográficas) superpuestas en conjunto con archivos tanto ajenos como propios. Y, en el video autoral, se recuerda el amor cómplice, la denuncia y la política de la amistad viva y muerta.

Recuerdo tantos insultos, tantas cosas que tuve que aguantar. En el pasado, me decían que mi destino era ser sidoso, que no existe un futuro para las marikas. Sidoso, sidoso, sidoso vociferaban mientras me apuntaban con el dedo, otras veces eran golpes y otras tantas escupidas. Con el tiempo, me fui creyendo todo lo que me decían mis compañeros machitos y heterosexuales; lo cual mi autoestima decaía aún más por dicha violencia, ¿Eres feliz?.

Mi mundo fue cambiando y mi sexualidad se volvió irreflexiva, simplemente fluía por el mundo cuando salí del nefasto colegio, no me importaba nada, solo quería hallar cariño en otrxs cuerpxs. En esa época, no pensaba en la seropositividad, lo único que sabia era que el vih/sida asesinaba solo a la gente loca, eso decía el padre que tenía, un horror. Pienso en la memoria de dichas personas que ya no están en el mundo a causa de la infección. Cuando fui creciendo y entendiendo mi modo de ser, mi entorno, comencé a sentirme extrañx, comencé a tener dolores musculares, fiebre y vómitos. Transpiraba tanto por las noches en compleja incomodidad. No entendía nada, hasta que decidí ir al médico. Usted es vih positivo, me dijo el enfermero que me entregaba el examen en una habitación pequeña y fría. Recibí el examen y me fui, me perdí por las calles de santiago; estaba solx. No llore. Hoy, He hecho de mi infección, una lucha política; una compañera de ruta. Llevo en mi memoria la Furia Seropositiva de compañerxs históricas, chilenas y latinoamericanas ; que se rebelaron a grito pelado contra un gobierno y una sociedad, en época dictatorial.

La infección penetra el organismo, bucea en nuestra sangre, se multiplica ferozmente, nos consume, pero en la contemporaneidad; se ha logrado congelar dicha infección, retenerla. Por lo tanto, no estamos enfermos, ni muertos en vida como dicen algunas personas, somos personas viviendo con vih/sida.

Desde la investigación, el vih/sida, nos ha deteriorado en doble instancias: física y social. Por otro lado, Muchas personas no tienen acceso al procedimiento antirretroviral, como personas migrantes, ya que, habitamos en un país con una precaria área de salud pública, donde el neoliberalismo anida de manera potente y prepotente en Chile y Latinoamerica. Sin documentos no tienes terapia. La falta de dignidad que reside en las manos de los poderosos es aberrante; prefiriendo mil veces el capitalismo salvaje, en vez de la vida humana.

El derecho a la salud es un derecho básico que se necesita con suma urgencia. La exigimos con furia. El peso de nuestra sangre; es tan densa e intensa como nuestras memorias y, no pueden ser pisoteada ni rajada. Aquella desprotección, discriminación, nos fulmina, nos dispara, nos rompe al igual que la ignorancia, los prejuicios y la falta de empatía de ciertos profesionales de la salud, criticando y juzgando; asimismo políticos nauseabundos cuya voz muchas veces ha sido solo agredir en vez de actuar, ayudar. Mientras que otros y otras profesionales (generalmente fundaciones independientes y colectivxs seropositivxs) generan, de manera intensa y comprometida la lucha seropositiva, seropolítica, contra toda institución y dominación.

Carta:

la dolencia interior, la historia que habita en lo profundo del yo, en esos múltiples yo-es, el ataque agudo a los órganos, el deterioro silencioso, histórico, ruidoso, constante y variante que permanece dentro de esta cuerpa y que el rostro y piel refleja:amargura crónica.
El pujar materno que lanza al mundo cuerpas lágrimas y gritos furia cuerpas pujadas nosotres lanzades al mundo, seguir en lágrimas y gritos más no querer sufrir, sino más bien desear vivir, vivir en desbordes.
Muchas veces hemos tenido que lidiar con violencias, sufrir de niñes, sufrir en adolescencia, soportar en adultez el sarcoma político de un ministerio-gobierno que desea nuestra muerte. Nos inscribe una enfermedad un palpitar positivo que carcome musculatura y bloqueo visual bloquea respiración y colapsa la memoria.
Somos tantas fulminadas por la virus de inmunodeficiencia humana y la síndrome de inmunodeficiencia adquirida, pero hacemos de ello una inmunodeficiencia barroca, desbordada y política de mariconas en resistencias.

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Yo, Híbrido

Fotografía blanco y negro. Video 1980×1920 full HD, 4:12 min. Instalación de cardas y césped seco, hielo y liana.

Los vegetales retratados en esta serie de fotografías no corresponden a una manera dulcificada y comercial de la belleza, sino que a un trágico desconsuelo de cuerpos cortados, torcidos, infectados, quebrados, secos, expuestos a la cámara, como si este pequeño flash les permitiera el último respiro de vitalidad agonizante. No hay aquí una primavera soleada y tranquila, aquí existe la gravedad de una naturaleza que renuncia a exhibirse cómoda, fresca y multicolorida. La botánica presentada es la metáfora de una infancia y adolescencia convulsionada por la violencia escolar y familiar manifestada por medio de imágenes y un video movilizante.

Yo, Híbrido es un trabajo personal y metafórico que posibilita múltiples miradas y lecturas. Aquí, hablo del nacimiento, el crecimiento, la sexualidad y la fractura ejercida por la violencia escolar y familiar.

La obra fue realizada en mi propia casa, creando un jardín personal, ya que, el propio, murió arrancado por quien se hace llamar padre, dejándome sin escapes y en soledad.

Estos Jardines son el lugar de refugio y a la vez tormento en donde recolectar fragmentos de la naturaleza es, ejercer un ritual poético, resistente y frágil. Aquí, me siento maleza. Como cuerpa insurrecta sobre las normas.

Comprendí mi forma de ser y estar en el mundo, mi forma híbrida, sabiendo que la heterosexualidad no me pertenece. Halle otras posibilidades de existencia en estas cuerpas botánicas que no tienen sexo, permitiéndome pensar y repensar la fluidez sexual y el aborto a lo binario. Mientras que la poética de las imágenes, se muestran, en blanco circulando por gris hasta lo denso del negro.

Cada imagen conforma un diálogo tanto crítico, torcido, melancólico como político, frente a las personas ejecutoras de violencias.

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La desconfianza a nuestra idea de lo humano, debido a la violencia que ha producido por siempre en la historia, ha llevado a enfocar nuestra mirada hacia otros ecosistemas. El futuro es vegetal, dicen los neurobiólogos, porque las plantas no necesitan cerebro ni sistema nervioso central para portar memoria y acumular sabiduría. <<Yo, Híbrido>> es una serie fotográfica que muestra diferentes tipos de vegetales, plantas e insectos que, a través de las técnicas fotográficas, experimental, son superpuestas. Para develar otro tipo de reproducción sexual y otros tipos de género, cuestionando en su reflejo lo que entendemos por heterosexualidad y reproducción. Tomando la idea que toda fotografía de autor es siempre un auto-retrato, esta obra tiene un componente autobiográfico y biográfico que refleja a un nuevo sujeto híbrido / hermafrodita. Las múltiples escenas visuales; componen y descomponen las palabras “auto” que significa “sí mismo” y retrato, “dirigirse hacia atrás”, para que algo reviva; desde un pasado punzante hasta un presente vibrante.

Fragmento por Jorge Díaz.